Posteado por: importanciadevivir | junio 29, 2013

¿Cómo sería aplicar el pensamiento científico en lo cotidiano?

¿Cómo sería aplicar el pensamiento científico en lo cotidiano?

Observación. Lo que yo veo es …your-brain-by-the-numbers_2

Yo veo un mundo inmensamente desequilibrado.

Millones de seres van todos los días a sus camas con hambre, creciendo con grados de desnutrición que los marginan de la capacidad de hacer elecciones favorables para sí mismos.

Millones de dólares se acumulan en los bolsillos de quienes negocian alimentos y cosechas a futuro, determinando a quién, en dónde y a qué precio llegarán, o incluso eligiendo desecharlos para que no afecten los precios.

Millones de personas viven el desarraigo, la imposibilidad de elegir en dónde, cómo y cerca de quién vivir, huyendo de luchas ajenas a las que muchos otros ni siquiera logran sobrevivir.

Empresas manipulan la biología con la excusa de hacer ciencia porque es posible, desconociendo cómo y a quién impactan y promoviendo descartar soluciones básicas ya disponibles.

La sofisticación de la medicina prolonga la vida y erradica enfermedades, mientras creamos otras nuevas y monstruosas. Los desequilibrios emocionales y las enfermedades mentales proliferan, incluso se diagnostican cada vez más en niños y adolescentes.

La química se usa para desarrollar malsanos y adictivos productos así como también milagrosas medicinas, que sin embargo se controla a quienes llegarán.

Las corporaciones son cada vez más poderosas. Su accionar se beneficia ilimitadamente de la ciencia con la avaricia como emblema y tienen el poder de afectar la vida de millones de seres de un solo plumazo, no siempre para su beneficio.

La mercadotecnia usa la información amañadamente, crea necesidades irreales, genera creencias que promueven dependencias físicas y emocionales, falsea las emociones para incentivar el consumo y la ansiedad por el cambio y el crecimiento ilimitados.

La información está a la orden del día en todos los escenarios, se ha convertido en una obsesión, sin un claro para qué.

La gente trabaja quizá tanto como en los tiempos de la esclavitud. Dos empleos, extensas jornadas, horas de desplazamiento, trabajo en casa. Conciencias, tiempo, vidas compradas con bonos y retribuciones extravagantes. Compromisos ficticios que esclavizan sin necesidad de cadenas. Deberes incuestionados que absorben vidas.

Adicciones por doquier. Niños y grandes adictos a la marca, al modelo, a la novedad, al parecer, al tener. Buscando ansiosamente sensaciones nuevas al precio que sea, páguelo quien lo pague.

Adultos promulgando valores que no viven. Asustados queriendo comprar la felicidad y alcanzándola transitoria y casi exclusivamente por medio del dinero.

Veo que las relaciones humanas siguen siendo (¿mayoritariamente?) pobres, dolorosas, decepcionantes, frustrantes, contradictorias.

Amantes inseguros, celosos, atormentados, manipuladores, manipulados. Crímenes pasionales. Personas atropellando a otras, queriendo lo que otros tienen, incapaces de distinguir, comprender y gestionar sus emociones. Personas sin sensibilidad hacia el otro. Pasiones oscuras y dolorosas. Crímenes innombrables y abominables.

Veo que hace más de medio siglo se masificaron los métodos anticonceptivos y hay aún personas que son padres o madres cuando conscientemente no están eligiendo serlo. ¡Veo madres de 14, 12, 10 años!

Yo veo una apología por el amor promovido como una marca, conviviendo con la indiferencia y el distanciamiento.

Yo veo multitudes inmersas en un afán enfermizo por crecer, ‘prepararse’, producir, generar dinero, consumir, desechar y convencer a las siguientes generaciones de que ese es el plan que deben elegir para sus vidas, aunque implique renunciar a que sean vidas plenas.

Yo veo personas que olvidaron qué son cosas y hechos y qué son solo símbolos. Idolatran los segundos ignorando a los primeros.

Yo veo comunidades incapaces de generar la organización social, política y económica que desean, persistiendo ciega e irreflexivamente en lo que no les funciona.

Yo veo una pasión por el progreso como fin. Porque sí.

Gente haciendo cosas porque se puede. Sin reflexionar en ‘¿para qué?’.

Personas tomando decisiones que las perjudican y no se dan cuenta o lo notan cuando ya su tiempo se acaba.

Personas haciendo elecciones que causan daño y escasez a otros y creen que están haciendo lo mejor.

Veo personas rodeadas de tecnología y al mismo tiempo inmersas en miedos profundos: a perder un empleo, a no poder comprar, a no poder renovar lo que aún cumple su función, a no tener suficiente para conseguir la pareja que los haga felices, a que sus hijos no encajen en el estilo de vida que consideran indispensable para ser personas válidas, a no parecer lo que necesitan parecer, a no ser considerados como seres útiles, productivos, aceptables.

Veo personas viviendo una vida atrapada en círculos viciosos que nunca les darán lo que buscan, y que teniendo cómo darse cuenta, no se dan cuenta.

Veo una sociedad presuntuosa, arrogante, que se pretende superior a todas las generaciones anteriores y a todas las de otras especies, sin reconocer la disfuncionalidad global, justificándola, pretendiéndola natural e inevitable.

Veo desde escuelas básicas hasta universidades fastuosas, todos inmersos en la golosina del conocimiento por el conocimiento. Por el título. Por la mayor cantidad de dinero que les puede dar. Por el alardeo social de ‘ser inteligente’.

Personas con estudios, títulos, cargos encumbrados, que no se cuestionan cómo está el mundo, su ciudad, su familia y su vida; no se preguntan qué hemos hecho como civilización para generar esto; no se preguntan cómo será posible crear un mundo distinto si seguimos aferrados a lo conocido, la repetición, la tradición y la costumbre como si fueran leyes incuestionables.

Veo el conocimiento como herramienta para la búsqueda del éxito desde la diferencia, la distancia con el que no lo tiene, la mayor producción sin importar de qué y para qué, por la imagen, por el poder.

Veo una sociedad de personas educadas, ilustradas, informadas  que desestima el uso de esa cantidad extraordinaria de conocimiento que tiene casi cualquier ciudadano del planeta, inmensamente superior a la que jamás pudo tener acceso sabio alguno en la historia.

Veo desperdiciar la posibilidad de usar el conocimiento para la felicidad aquí y ahora.

Veo gobiernos legislando a nombre de la libertad sobre la minucia de que se puede y qué no se puede hacer. Veo a los que legislan violando la ley. A los líderes espirituales destruyendo ovejas de su rebaño. Personas que hablan de los derechos humanos y el respeto al otro y abominan del que no comparte sus preferencias. Padres que dicen que darían todo por su familia, pero regalan su tiempo y su vida a la consecución de dinero e imponen a su gente lo que han aprendido sin reconocerles el derecho de descubrir y elegir.

Una sociedad ‘liberada’ en donde la sexualidad sigue creando profundos conflictos y crímenes aberrantes.

Veo comunidades desarrollando acciones profundamente nocivas y desequilibradas: muchachos asustados, confundidos, perturbados, bullying, corrupción, criminalidad enfermiza, ambición sin límites, auto maltrato por consumos de productos nocivos, prácticas y adicciones que matan, relaciones destructivas, búsqueda insaciable de más y mejor, tráfico de órganos, trata de personas, terroristas enloquecidos y manipuladores del miedo complacidos, destrucción del entorno de manera irreversible, personas que se creen éticas pero a nombre de las corporaciones y los gobiernos toman decisiones a todas luces inmorales y perversas, una especie que en pro de la supervivencia causa dolor inmenso a los animales, cuando ya ha desarrollados alternativas que lo podrían evitar.

Veo de escasez en medio de la abundancia.

Veo seres con muchos datos que no se cuestionan cómo es su existencia, qué hacen, para qué viven, a pesar de que los invade la insatisfacción o el sufrimiento, que muchas veces ni siquiera reconocen como tales hasta cuando algún quiebre profundo en sus vidas los enfrenta con él.

Veo personas llenas de creencias nocivas, incoherentes con sus acciones, que contradicen al conocimiento científico al cual tienen acceso, que atemorizan, que llevan a resultados que no quieren.

La tecnología pone en manos de millones de personas y en el lapso de pocos meses, posibilidades que ni el más poderoso de los reyes y emperadores del pasado pudo siquiera imaginar. Si los abuelos revivieran, nos verían viviendo en un futuro más allá del que pudieron soñar. Verían un mundo que así descubierto de repente, no podría ser otro que un mundo para vivir asombrados, complacidos, hermanados, felices.

Pero, ¿lo somos?

Ser Hacer TenerDuda. ¿Qué pasaría si …?

Me pregunto: ¿no estamos en capacidad de evitar tanto sufrimiento con el conocimiento científico que hemos alcanzado?

El aumento dramático en la esperanza de vida en el último siglo, ¿también va a acompañado de un aumento en la felicidad de los pueblos?

¿Por qué si tenemos hoy la tecnología para producir alimentos suficientes para que ningún ser en el planeta sufra hambre, no lo hacemos?

¿Qué sería empezar a usar ahora mismo el conocimiento que tenemos del universo, del ser humano, de lo que no funciona, para generar una ruptura importante en la forma en que vivimos individual y socialmente?

¿Qué nos impide hacernos cargo en nuestro tiempo, de resolver la contradicción histórica entre lo que queremos y lo que nos hacemos a nosotros mismos y a los demás? ¿Qué sería empeñarnos sin dilaciones en crear una sociedad equilibrada? ¿Qué pasaría si empezamos por dudar de las creencias que nos convencen de que un mundo así no es posible?

¿Cómo es que el conocimiento y la ciencia están a la cima de los valores sociales pero están ausentes del razonamiento cotidiano, como en tiempos más oscuros de la historia?

¿Será que el problema no está en el conocimiento sino en cómo lo usamos o no lo usamos? ¿En las decisiones?

¿Qué hace falta para que nuestras decisiones estén a la par de nuestros deseos y capacidades?

¿Qué pasaría si nos comprometemos con transformarnos en una especie que usa conocimiento y métodos científicos para la felicidad desde lo cotidiano?

¿Qué tendríamos que empezar a hacer hoy mismo para lograrlo en el transcurso de 2 o 3 generaciones? ¿Quiénes tenemos que SER ahora mismo para actuar como se requiere?

Veo un mundo desequilibrado pero también un mundo en el cual hay seres conscientes, que se dan cuenta, que buscan con honesta disposición de descubrir, de aceptar, de adoptar, de cambiar, de crear.

Hipótesis. Lo que yo quiero es …

Mi visión es una sociedad equilibrada, sana, feliz. Y la veo como una posibilidad aquí y ahora.

Mi hipótesis es que la sociedad actual está en la capacidad de generar conscientemente un gran salto cualitativo que traiga equilibrio a la vida personal y comunitaria de la inmensa mayoría de la población mundial, a partir de la aplicación consistente de métodos científicos en la cotidianidad, tal como lo expongo a continuación.

Mis supuestos son:

–  La sociedad padece profundos desequilibrios que generan sufrimiento.

–  Los seres humanos, con nuestras acciones individuales y colectivas, hemos generado la sociedad en que vivimos. Somos causa.

–  Aún las decisiones colectivas, son generadas a partir de seres individuales.

–  Para mí, es deseable apoyar a quienes deseen hacerlo, en tener una vida balanceada.

–  Cambiando conscientemente las decisiones que tomamos, cambiamos el mundo que tenemos.

–  Si nuestras intenciones son claras y nuestras decisiones se alinean con ellas, estaremos creando un mundo equilibrado de individuos equilibrados.

Mi pregunta es:

– ¿Qué hay que hacer para tomar decisiones coherentes?Tomar Decisiones

Mi teoría es que:

Poniendo coherencia en cada una de nuestras decisiones, por medio del uso de métodos científicos, estaremos construyendo el mundo que queremos.

Mi planteamiento surge de un deseo que se apoya en dos valores personales:

  • Compasión (o empatía) y
  • Respeto (no todos tienen que elegir menos sufrimiento, es su opción y yo elijo respetarla).

¡Reaprendamos a tomar decisiones!

Experimentación. A mí me funciona …

Yo elijo realizar el proceso de experimentar este cambio, conocerlo y conceptualizarlo a partir de mí, y compartir, divulgar, inspirar a otros para que reaprendan, si así lo quieren.

Entonces empiezo por revisar y rediseñar mi proceso de tomar decisiones actuando bajo el imperativo de ser coherente usando el conocimiento de que dispongo para tomar decisiones que generen lo que quiero, con los medios que elijo y anticipando impactos alineados con mi visión y mis principios.

He empezado trabajando en mí misma. ¿Por qué? Porque he descubierto que he tomado decisiones desde una comprensión confusa o una interpretación errada de lo que deseaba, necesitaba o podía derivarse de mi decisión.

Aplicando el enfoque científico, si me acepto como observador subjetivo, mientras más afine y pula mis facultades, mejor observador seré. Entenderé con claridad qué es lo importante para mí tras mis impulsos, deseos y necesidades.

Implica cuestionarme justamente acerca de eso: ¿qué es lo importante para mí?

Implica escucharme a mí misma. Escuchar a mis cuerpo, mis emociones, mis creencias. Quizá cuando quiero comer dulce lo que tengo es ansiedad. Quizá cuando siento ira frente a un trabajo mediocre estoy apegándome a enseñanzas profundas de sujeción a modelos estáticos, y esto no es coherente con mis valores, o siento miedo a la diferencia, o [digo que] creo que un resultado se puede obtener de varias formas pero actúo como si solo se pudiera lograr a mí modo.

Implica observarme. Darme cuenta cuándo decido, ya que muchas veces he hecho elecciones importantes y ni cuenta me he dado de estarlo haciendo.

Implica practicar el aceptar las consecuencias de mis acciones, lo cual suena bastante obvio, pero en innumerables situaciones he ignorado la relación de causalidad entre mis elecciones y mis resultados. Es decir, implica replantear mi vivencia de la ‘responsabilidad’ desde la autoría, en lugar de la obligación.

Este trabajar en mí misma conlleva revisar la forma en que tomo decisiones usando lo que me enseña mi historia personal, con un enfoque ecológico y sustentable: qué tengo y quiero mantener; qué tengo y quiero desechar; qué no tengo y quiero tener; qué no tengo ni quiero tener.

En resumen, trabajar en conocerme, entender mis motivaciones, descubrir mis creencias y mis incongruencias entre quien digo que quiero ser, lo que hago y lo que tengo, es decir, quien efectivamente estoy siendo.

Como esta parte de mi elección, estoy trabajando el SER y la coherencia. Todo el proceso está sustentado en conocerme. Escucharme. Cuestionarme. Aprender. Aceptar. Elegir conscientemente. Asumir responsabilidad.

Es un proceso que no voy a terminar nunca, y del que estaré permanentemente sacando conclusiones.

Estoy haciendo transformaciones pequeñas y grandes para vivir alineada con la máxima de Gandhi: “Sé el cambio que quieres ver”.

La segunda faceta de mi decisión se orienta a facilitar a otros, que así lo deseen, transitar por la misma vía de transformación que yo elegí.

Mi deseo es inspirar, mas no convencer, imponer o manipular. Promover que cada elección sea una acción responsable, con todo el énfasis en ambas palabras y lo que implican: elección y consciente. ¡Ya estamos suficientemente saturados de presiones y manipulaciones como para generar otras!

Mi objetivo es mostrar una puerta. Una opción. Consolidar una experiencia práctica de vivir una vida coherente a partir de SER quien elijo ser.

Entonces la experiencia de rediseñar la cotidianidad y hacer elecciones coherentes usando métodos científicos, también la materializo en otras formas:

–  Estoy inicial la formulación y desarrollo de un proyecto vivencial de investigación aplicada, que involucra a dos adultos y dos niños (importante y delicado, ¡elegimos a nombre de los niños!), y que tiene como propósito “Construir experimentalmente, documentar, divulgar y promover, un cambio de paradigma en la dependencia del dinero para sostener la calidad de vida en una familia urbana latinoamericana del siglo XXI”.

Esto significará vivir en la tónica de ‘decisiones extremas’: cuestionar cada cosa que actualmente se elige de manera rutinaria. Puede sonar agobiante, sin embargo la actitud con la que lo abordamos también es una elección.

–  En adición a las formas de divulgación que cree el proyecto mencionado, trabajo desde hace 6 meses en un libro sobre soporte a la toma de decisiones. Está inspirado en los aspectos aquí mencionados más la experiencia de varias décadas de consultoría en Sistemas de          Soporte a la Toma de Decisiones (DSS – Decision Support Systems)  dentro del ámbito de la Inteligencia de Negocios. Entonces el libro, dirigido al público masivo, al ciudadano de la calle, presentará aspectos conceptuales de la toma de decisiones, y una cartilla simple para apoyar las decisiones cotidianas, grandes y pequeñas: ¿mantengo o rompo esta relación? ¿compro otro automóvil? ¿renuncio a este trabajo?

Volver a dudar. Lo que para mí es importante es …

Lo que para mí es importante es estar en ‘modo aprendizaje’. Siempre. No importa qué grandioso sea lo que está en cuestión.

Si soy capaz de estar en modo aprendizaje, soy capaz de reflexionar. Ver qué funciona y qué no.

Descubrir qué opciones tengo y cuáles no son mías, están fuera de mi control.

Comprender qué implicaciones tienen estas opciones.

Ver, con visión holística, qué consecuencias pueden acarrear.

Elegir responsable y conscientemente.

Aceptar mis resultados como míos, como algo que elegí y generé, sea que me agrade o no.

Y volver a empezar.

 

Parar.

Mirar qué estoy obteniendo.

Ver si eso es lo que quiero para mi vida.

Aprender de lo que funciona y de lo que no funciona.

Descubrir qué opciones tengo o crear las que no están ahí.

Elegir.

Aceptar resultados.

 

Y volver a jugar.

Parar. Mirar. Elegir. Tomar acción. Asumir responsabilidad por los resultados.

 

Volver a jugar.

Lo que yo quiero es que mi vida sea como un juego consciente. Como un laboratorio de experimentación. Divertido, que genera entusiasmo día a día.

Lo que yo quiero es crear la posibilidad de contagiar a otros.

Otros que sean conscientes de su elección.

Otros que mantengan o abandonen conscientemente sus elecciones.

Otros que crean en la posibilidad de una vida sana y equilibrada. Aquí y ahora.

Otros dispuestos a usar el conocimiento para crear una humanidad profundamente humana en los albores del siglo XXI.
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Responses

  1. Fue muy agradable para mi leer sus pensamientos porque confieso que en algunas etapa de mi vida me he formulado mucha de las preguntas que aquí se plantea. Gracias por compartir


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