De las Metáforas

Siempre he tenido afición por las metáforas como medio de enfatizar y matizar mis ideas. Las uso con frecuencia para enriquecer mi comunicación, con la intención de hacerla más efectiva. Cotidianamente las usamos de manera permanente, en las noticias se habla de ‘choque de trenes’ para destacar la magnitud e importancia de las contradicciones entre ramas del poder público, las usamos para describir lo desagradable de una situación –una mierda-, o lo exquisito de un bocado –el fin del mundo-.

Queriendo ser rigurosamente racional, a veces he rechazado ideas por ir acompañadas de metáforas que no me agradan, desperdiciando la oportunidad de ver la idea tras de ellas. Superar esta limitación requirió arriesgarme a escuchar, sobre todo en el caso de ideas escritas que muchas veces no manifiestan de manera explícita el uso de la metáfora.

Interpretando ideas ajenas a mis creencias como metáforas, pude ir más lejos y acercarme a conceptos que otros -incluso el autor- toman literalmente, pero para mí no son aceptables. Sin embargo viéndolas como metáfora puede enriquecerme con sus enseñanzas y simplemente tomar lo que fuese de mi gusto.
Veamos un ejemplo. Los ángeles. Hoy en día son un tema en boga, la creencia en los ángeles está de moda, las personas tienen vivencias relacionadas con ángeles que impactan sus vidas, adoptan o son adoptados por ángeles, hay libros, imágenes y ritos que mantienen viva esa conexión, y el o los ángeles asumen roles activos, se manifiestan de manera tangible y resultan siendo depositarios de las responsabilidades que cada quien quiera darles.

Yo no creo que existan ángeles de manera literal. Sin embargo, si tomo todo el concepto metafóricamente, puedo aceptarlo totalmente e incluso usarlo. ¡Y por qué habría de hacerlo? Parar decirlo de manera muy simple, porque puedo ganar cosas sin perder cosas, o en todo caso, en una operación de la que resulto ganadora.

El concepto de ángel es el de un ser limpio, ligero, desapegado, bondadoso, generoso, con poder o inclinación y capacidad para hacer cosas siempre buenas.
Cuando una persona adopta la idea de tener uno o varios ángeles, estimula su confianza en que las cosas van a ir bien y que incluso tras lo que aparentemente no está muy bien hay cosas mejores por venir. Esto solo le puede traer beneficios. Obviamente, como en todo, si no traspasa la línea de la sensatez y abandona su vida confiada en que otros (los ángeles) harán todo por ella.

Para una persona que está en proceso de empezar a ver su vida de manera equilibrada, que está tomando conciencia de que él es el actor y protagonista y que las decisiones que toma son las causas de lo que en ella hay, esta creencia es un paso adelante en enfocarse en su responsabilidad y soltar la idea de que otros –la madre, el esposo, el jefe– son los responsables de ella. Cuando continúe trabajando en ese sentido, llegará el momento en que la persona se de cuenta que su ángel está dentro de ella, es su sentido de responsabilidad, su amor por otros y por sí misma, su instinto, su experiencia capitalizada, etc. etc. y no un ente externo. Por tanto, discutir acerca de si el ángel existe o no, y si es ingenuo el creer en él, es en realidad desperdiciar tiempo, y distraer a la persona de lo valioso de su circunstancia, que es estarse enfocando en su vida y en lo que en ella sucede, estar haciéndose responsable por lo que hace y causa a su alrededor.

Igual cuando en una lectura se hace mención de los ángeles puedo continuar y ver qué puedo aprender para mi vida, sin dejarme distraer con la conversación de que no existen. Simplemente lo veo como una metáfora y doy paso a lo que me es útil.

He ido descubriendo que la metáfora es más que un recurso lingüístico, es un modelo de la realidad que una vez que se asimila a una situación, puede tener profundo efecto en su comprensión y mejor aún en el comportamiento alrededor de ella. Puede servir para demoler barreras, encontrar opciones, aceptar condiciones y obtener resultados con mucha fluidez. Así que una buena opción frente a una situación desagradable o complicada es encontrar un símil que para mí la represente adecuadamente y continuar trabajando en el terreno de la metáfora.

¿Tienes claro qué creencias has adoptado que son metáforas?
¿O te has confundido y convertiste al mensajero en el mensaje?
¿Te das cuenta de qué pierdes y qué ganas con eso?

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