De la Conciencia

Si quisiera resumir en una palabra lo que en toda mi vida he descubierto que es para mí lo más valioso que tiene el ser humano, diría que es la conciencia.

Después de muchas divagaciones, de hacerme preguntas durante años y años, de ver las desigualdades -vidas en escasez y en abundancia, con oportunidades y escenarios tan disímiles y resultados tanto predecibles como sorprendentes-, de vivir sufrimiento y angustia; después de encontrar procesos que me dieron herramientas para ser dueña de mi vida, descubrí que la palabra clave es CONCIENCIA.

Es una palabra que tiene varios sentidos y en la educación religiosa que recibí se restringe su sentido a esa vocecita interna que nos dice qué está bien y qué está mal, y por tanto muchos la pueden asociar con el sentido de culpa. Sin embargo, su significado es bastante más amplio. Según el diccionario conciencia es:

“1- Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta. 2- Conocimiento interior del bien y del mal. 3- Conocimiento reflexivo de las cosas. 4- Actividad mental a la que solo puede tener acceso el propio sujeto. 5-Acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo.”

La conciencia, algo que nos hace tan particulares como especie, es la herramienta más poderosa con la que cuenta cada individuo para vivir su vida de la manera que elija hacerlo. La conciencia me permite definir la forma en que interactúo con el entorno, la forma en que lo asimilo, lo experimento, lo transformo. La conciencia me permite crear mi experiencia de vida exactamente de la misma forma en que un guionista escribe el libreto de una película. La conciencia me mantiene en lo que yo elija.

Para mí ‘ser consciente‘ es darse cuenta. En primer lugar, para darme cuenta, debo estar alerta, prestar atención, y distinguir los elementos de cualquier clase que hay en una situación. Manejar distinciones se convierte en algo habitual que da poder y libertad, en el sentido estricto de esas palabras. Míralo bien: DA PODER Y LIBERTAD. Y cuando observas a una persona sin poder y sin libertad, es seguro que su conciencia de sí mismo es baja.

¿Cómo es eso de darse cuenta? Cuando nos vamos adentrando en la vida, nos vemos rodeados de lugares, personas, creencias, hábitos, necesidades, formas de ser, que conforman nuestro entorno. A medida que nos aferramos a de cada uno de ellos y los integramos en nuestras vidas, perdemos la perspectiva de algo que puede ser o no ser, de algo que es elegible, de algo que es modificable, de algo que es externo a mí. Entonces la vida se vive en automático.

Es así como la madre que es áspera con el niño no se da cuenta de por qué lo hace. La muchacha que sufre por un novio infiel no se da cuenta de las valoraciones que hace. El adolescente que hace una pataleta no se da cuenta de cómo está aprendiendo a manejar relaciones. El empleador que deshonesto con su gente no se da cuenta de lo que gana y lo que pierde. El trabajador que vive esclavo de su trabajo y lo hace sin amor, con necesidad y con miedo, no se da cuenta de que qué recursos tiene. En la realidad de millones de personas, ni remotamente ven las numerosas facetas de cada circunstancia.

Olvidamos para qué se crearon un día el Estado, las instituciones, los contratos, las ciudades, los impuestos. Se olvida o no se cae en cuenta de que no todo ha existido siempre como es hoy y que así como un día llegó a ser, un día puede dejar de ser. Se olvida o nunca se da cuenta que una forma de ser se tomó un día por imitación o por reacción y que también se puede tomar y dejar por elección. Se olvida o no se cae en cuenta de qué es lo verdaderamente valioso para quien vive la situación, no para los demás.

En la falta de conciencia hay olvido pero también hay desconocimiento. Porque a nuestros niños les estamos enseñando que las cosas son y deben ser así. Que un mundo sin esto y sin aquello no está bien o no es posible. Y les generamos los apegos, los condicionamientos, los miedos, las creencias limitantes.

Y ahí es donde visualizo la toma de conciencia como la puerta más grandiosa para cambiar la condición en que millones de seres humanos viven sin desearlo. Porque no se trata de que todos vivan según un patrón definido por otros. Sino que cada uno asuma el poder y la libertad de elegir su forma de vida, no de aceptar la que encontró en su entorno.

Y esa toma de conciencia, de la que a veces se habla pensando en la ideología religiosa, política o ecológica, es mucho más que eso. Es toma de conciencia sobre todo. Es la toma de conciencia del ser humano y su existencia.

Conciencia de ser un individuo único

Conciencia de su cuerpo y el rol que juega en su vida

Conciencia de tener una sola oportunidad de vivir la vida como ese ser humano que hoy es

Conciencia de que su vida es solo suya, única, personal e intransferible

Conciencia de la posibilidad de elegir cada forma de ser que adopta

Conciencia de la posibilidad de elegir cada cosa que piensa, que cree, que siente, que dice, que hace

Conciencia de la responsabilidad que implica cada oportunidad de elección que tiene

Conciencia de la capacidad de trascender con sus decisiones, de afectar seres y espacios distantes de sí mismo, incluso después de que termine su tiempo en este mundo

Conciencia de ser parte de una especie biológicamente en constante evolución

Conciencia de que la especie humana es fugaz en términos de la historia del planeta Tierra

Conciencia de estar en una nave – la Tierra – que es minúscula en el escenario del Universo

Conciencia de elegir lo que es importante para su vida: sus valores

Conciencia de recordar en todo momento lo que eligió como importante para su vida

Conciencia del contexto de cada circunstancia de su vida

Conciencia de que las elecciones pasadas -de la humanidad, de la sociedad, de su país, de su ciudad, de su familia y las suyas propias-, son solo eso: elecciones pasadas, que pueden ser nuevamente consideradas y nuevamente elegidas o ahora rechazadas

Conciencia de que las reacciones son opcionales

Conciencia de que las creencias son todas, sin excepción, elecciones individuales, opciones aceptadas

Conciencia de que lo hay son resultados

Conciencia de quién es él y que es el resto: conciencia de su ser

Conciencia de su hacer

Conciencia de sus resultados

Imagino un mundo ideal y posible: una sociedad en donde la educación tiene como único propósito facilitar a los individuos herramientas para identificar, expandir y administrar su conciencia.

Logrado esto, todo, absolutamente todo lo demás, vendrá por añadidura. Todo resultará de la mejor manera que puede resultar para esta especie humana viajando en esta frágil nave terrestre.

Responses

  1. Excelente articulo, muchas gracias

  2. neehh, ps muy redundante, yo opino que deberias hacerlo un poco mas general con esto merefiero a que estabas basando razones teoricas en un simple acontecimiento o experiencia tuya. Por lo tanto en algunos casos te contradecias pues no tenian sentido la logica con el “espiritu” que intentas mostrar, INTENTAS pero hay que seguir para lograrlo.(recalco INTENTAS porque pienso que no lo lograste)


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